Peter despertó llorando. No estaba muy seguro de por qué lo hacía, si por despertar y descubrir que su felicidad no era real o por haberse atrevido a soñar con aquellos besos.
Recordaba a la perfección el olor de su pelo y la suavidad de su piel al besarla. Casi podía sentir su espalda bajo la yema de los dedos. Aún veía sus ojos azules, llenos de luz, y sus labios perfectos formando una sonrisa llena de amor.
Se pasó el dorso de la mano por los ojos y se secó las lágrimas. Aquello jamás podría suceder, y se odiaba por haberlo creído alguna vez. ¿Cómo había podido ser tan sumamente iluso, tan idiota, como para creer que algún día descansaría entre sus brazos la más bella criatura que jamás haya existido?
Destrozado, se vistió con desgana y salió al encuentro del objeto de su amor. Nunca podría entregarle un beso, pero tenía que soportar estar a su lado a cada momento. Incluso de vez en cuando sus manos se rozaban o su aroma flotaba hasta él. Suspiró y echó a volar.
Dicen que se puede crecer y aprender sin dejar de volar. Yo voy a intentarlo.
miércoles, 24 de febrero de 2010
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Se puede, ademas la vida da muchas vueltas,quiza tu chica de ojos azules algun dia te vea como tu quieres..
ResponderEliminarsiempre que tu quieras.
no se si te gusta que mira esto,la verdad,la ultima vez no me quedo muy claro,si no quieres dimelo, y me quito de seguidores.
un beso marcs, y no dejes de soñar. :)